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Crónicas

Aachen (Aquisgrán)

Autora: Maitxo

Mi mayor problema en estos momentos es comprender las clases, que resulta todo un reto. Si al de salir de la universidad en España se tiene mucho para hacer, el trabajo aquí se te multiplica por cuatro.

En primer lugar, pedir unos apuntes de alguien que pueda entender, leer y copiar esos jeroglíficos a los que los profesores llaman letra. Creo que en Alemania no llegaron a existir los cuadernos de caligrafía, y si en tu idioma es difícil muchas veces entender lo que te ponen, cuando ni siquiera conoces bien el idioma...

En segundo lugar, hay que corregir los apuntes y traducirlos. ¿Parece tarea fácil lo de traducirlos? Pues no. Hay que recordar que en alemán las palabras se unen para formar nuevas palabras y la mitad de ellas no vienen en el diccionario.

Por último hay que estudiártelo y también aprender el vocabulario.

Por lo tanto, solo recomiendo a gente muy amante del arduo y duro trabajo que se coja más de tres o cuatro asignaturas, y cuanto más técnicas mejor, recordad que las formulas físicas son las mismas en todo el mundo.

También tengo que decir que solo llevaba un año aprendiendo alemán antes de venir, cosa que en absoluto es suficiente para estudiar en la universidad, más bien para apuntarme al parvulario diría yo. Pero recomiendo la experiencia a todo el mundo, ese es el único aspecto no del todo positivo.

El nivel académico es diferente, no conocen tanto la teoría como nosotros, pero la práctica la dominan, los ejercicios no son complicados y casi todo lo solucionan mediante tablas y gráficas, pero tal vez esa sea la impresión que tengo antes de empezar con los exámenes, ya veremos cómo sale todo.

Berlín

Autor: Ricard Riel Cabrera 

Por la ventana se entrevé una gran mancha plagada de luces. El avión aterriza y te encuentras solo en un mar de gente que va y viene. Parece que todos saben dónde van, excepto tú. Oyes hablar y no lo entiendes. Estás sólo en una ciudad que no conoces en la que no conoces a nadie, con un idioma que no entiendes y encima, no sabes dónde estarás durmiendo la semana próxima. Debes buscar piso ya, pero el montón de burocracia a tu llegada te lo hace casi imposible. Los pocos pisos que encuentras son caros, están lejos de tu facultad y poblados por gente, en el mejor de los casos extraña. ¿Parece aterrador? No lo es. Tranquilo. Aunque la situación te pueda parecer familiar, la hemos pasado todos y todos la hemos superado con mejor o peor nota.

El estrés y temor de la horrible primera semana pasa, dejando lugar para el fantástico mundo en el que te acabas de sumergir. El idioma que te parecía imposible lo acabarás dominando (bueno, por lo menos podrás comprar el pan sin necesidad de hacer el mimo). La ciudad te la acabarás conociendo de cabo a rabo, quizás demasiado (mejor que sus habitantes, sin duda). Encontrarás un piso, que aún lejos de tus expectativas, te servirá como refugio las pocas horas que pases en casa y los extraños inquilinos te encontraran a tí tan o más extraño que tú a ellos. Quizás te parezca que jamás te adaptarás a ese clima, esa comida o esos horarios que solo a los locos o turistas de costa podrían gustarles. Pobrecillo... Antes de que te des cuenta, tú serás uno de ellos.

Pero lo mejor aún está por venir. Tendrás la oportunidad de conocer un país y una gente diferente y a pesar de todo, fantástica. Te sorprenderás a ti mismo diciendo Scheisse en lugar de tu habitual mierda. Pero sobre todo, te encontrarás con gente a la que jamás habrías conocido en la esquina de tu calle. Harás amigos que no dejarás jamás atrás, por muy lejos que os lleve la vida y podrás decir que todo ello lo has conseguido por tí mismo. No lo dudes. Saca el polvo de la maleta y cree en ti. Afuera hay un mundo por descubrir y te está esperando. ¡Aprovecha la oportunidad!

Yo estuve en la Universidad Libre de Berlín (FU), que nació como una escisión de la HU (Humboldt Universität) del Berlín de la pos-guerra y pre-muro. Esto no es gratuito, pues lo primero que notaréis cundo lleguéis a la universidad es que más que una universidad parece un pequeño pueblecito dentro de la locura que es Berlín. Situada en un barrio residencial del oeste de la ciudad, la universidad está compuesta por múltiples facultades que se ubican en casas unifamiliares (ésas tan típicas alemanas).

Veréis que Berlín es enorme (tiene cinco veces la extensión de París y solo la mitad de habitantes) y sin duda, es la ciudad alemana menos alemana, lo cual sus ciudadanos exhiben con orgullo al decir "esto es Berlín, no Alemania". Y en gran medida es cierto. Berlín es una ciudad cosmopolita, con todo lo que ello significa: gente de todos los colores, razas y acentos (no desentonaréis con vuestro alemán). Una actividad y vitalidad que pocas capitales europeas tienen y un liberalismo histórico (fue de los pocos sitios de Alemania donde los nazis no ganaron las elecciones) que se nota en sus calles. Sin embargo, no puede escapar a algunos rasgos que la delatan cómo Deutschland: hace frío, se habla alemán, a las seis se cierra todo y todo está muy organizado.

En cuánto a la gente, ya veréis que la imagen que teníais de los alemanes es totalmente diferente a la realidad. En general, son extremadamente amables y cordiales (tuve que pedir a un amigo que me enseñara algún taco, porque en toda mi estancia lo único que oí fue un sencillo Scheisse). Fuera del trabajo, son realmente divertidos y os sorprenderán.

Por último, dejadme que diga algo del precio de la vida. Berlín, sin duda, no es de las ciudades más caras de Alemania y, en muchos aspectos, Barcelona (mi ciudad) lo es más. La comida no es en absoluto cara, siempre y cuando os acostumbréis a comer lo que comen ellos (lo que no es tan grave). Comer en restaurante no es sustancialmente más caro que en Barcelona, ni salir por la noche tampoco. A diferencia que aquí, tendréis múltiples ventajas como estudiantes: descuentos en museos, exposiciones, deportes, transportes, etc.

En cualquier caso, Berlín es una ciudad que vale la pena conocer. Una experiencia incomparable en una ciudad que os encantará como hizo conmigo.

Darmstadt

Autor: Juan L. Matute Sanvicens

Soy de Barcelona y he estudiado Ingeniería de Telecomunicaciones. Aproveché la oportunidad que me brindó la beca Erasmus para realizar mi proyecto de fin de carrera en Alemania, concretamente en la ciudad de Darmstadt, situada cerca de la ciudad de Frankfort del Meno, en la provincia de Hesse.

Respecto a la universidad hay que mencionar que colabora en varios programas internacionales de intercambio, por lo que recibe gran cantidad de estudiantes extranjeros, de modo que su organización al respecto es muy buena ya que se encargan de buscarte alojamiento, ayudarte con el papeleo, organizan actividades socio-culturales, cursos de idiomas, etc. Aun así, hay que decir que no todas las residencias o alojamientos ofrecidos por la universidad están todo lo bien que debieran estar, pero en la calle seguro que no os dejan. Además, siempre tienen un precio asequible.

Otros gastos importantes son la comida (además en general de baja calidad) y el salir de noche, a no ser que os contentéis sólo a base de cerveza, que de eso si que hay mejor que en España.

Respecto al transporte os resultará gratuito dentro de las ciudades, autobuses de línea y la mayor parte de trenes en toda la provincia de Hesse, gracias a vuestro pase de estudiante que recibiréis al formalizar la matrícula. Efectivamente aún nos queda mucho por aprender...

Pasando a temas docentes, yo asistí a dos asignaturas que, modestia aparte, no me plantearon excesivos problemas, pues el nivel allí es a mi parecer inferior al que nos tienen acostumbrados en España. Claro, que eso puede depender de muchos factores. No hay que olvidar, por eso, que las clases se imparten en alemán, por lo que hay que estar familiarizado con la lengua de antemano. Yo al llegar no es que supiera mucho, pero ya tenía ciertos conocimientos.

La ciudad de Darmstadt es una ciudad principalmente estudiantil en la que aproximadamente uno de cada cuatro habitantes es estudiante y además cosmopolita en grado máximo, pues tanto entre los estudiantes como entre los que ya no lo son, el porcentaje de gente venida desde las más remotas partes del mundo es muy elevado. Personalmente esto fue una muy grata sorpresa, ya que la oportunidad de convivir con gente de otra razas, culturas y costumbres me brindó la posibilidad de aprender muchísimo en lo que a la convivencia y respeto atañe.

También vale decir que más allá de los tópicos, la sociedad alemana es ciertamente distinta a lo que un español suele estar acostumbrado, por eso el mostrar siempre una mentalidad abierta y objetiva es fundamental si no queréis pasar todo el día hablando español, lo cual es perfectamente posible, pues por así decirlo, los españoles somos una de las grandes minorías de la ciudad.

Tampoco os penséis por eso que Darmstadt es el desmadre fiestero, pues si no se montan movidas en las residencias de estudiantes, los pocos locales nocturnos que hay en la ciudad merecen un aprobado justito. En cualquier caso, mi experiencia (todo un año) en aquellas tierras fue en todo momento positiva, por lo que recomiendo que aprovechéis la oportunidad de ver mundo.

Dresden

Autor: anónimo

Antes que nada. ¿Por qué voy a hacer un Erasmus en Alemania y no en otro país? Pues muy sencillo. Primero, porqué aquí tendrás la oportunidad de aprender alemán, que es un idioma que abre muchas puertas hoy en día (se supone que el inglés ya lo tienes dominado). Segundo, porque Alemania es un país que apuesta por el I+D y tiene multitud de institutos de investigación, empresas, así como las propias universidades. Tercero, porque descubrirás que aquí la gente sabe cómo montárselo. Cada día hay fiestas distintas, para todos los gustos y colores y el nivel de vida es muy bueno.

Vale, me has convencido. Me voy de Erasmus a Alemania. ¿Qué tengo que hacer ahora? Lo primero es que vayas a la Oficina Internacional de tu universidad y que te informen. Por lo general, siempre suelen haber destinos para Alemania. Es cuestión de preguntar, ver cuáles tienen o mirar si puedes elegir el que más te guste. Depende mucho de cómo se lo curren en la Oficina Internacional. El requisito fundamental es pasar una prueba (examen) de idiomas. Normalmente esta será en alemán o inglés. Depende de cada universidad. Una vez pasada dicha prueba (y aprobada), ya te informarán en la Oficina Internacional.

La cantidad económica de la beca Erasmus suele estar bien. Depende de la comunidad autónoma a la que pertenezcas pero por lo general tendrás que poner algo de dinero tuyo. Dresden formaba parte de la DDR y aquí los precios están más o menos como en España. Hay productos más baratos y otros más caros que en España. Se trata de saber comparar, buscar y elegir bien.

Viajar por Alemania es relativamente barato. Me atrevería a decir que en general es bastante más barato que en España. Existen los llamados Wohenende Ticket, con los que se puede viajar en grupos de cinco durante el fin de semana pudiendo coger todos los trenes regionales de Alemania a un precio muy interesante. Para otro tipo de viajes siempre te quedará coger el bus o cualquier otro tipo de medio. También, dependiendo de la ciudad donde vivas y el aeropuerto del que disponga, podrás viajar en avión a precios interesantes.

En cuanto al transporte urbano, con la matrícula universitaria tienes derecho a coger todo tipo de transporte urbano (tranvías, autobuses, trenes...) completamente gratis (por lo menos así es en Dresden). Si vives en la Alemania del este, tendrás a un tiro de piedra ciudades como Praga, que es baratísima y preciosa. A igual distancia tienes Berlín, la cual no puedes dejar de visitar. También puedes viajar a Viena, Graz, Tirol, así como las ciudades de Polonia, que son preciosas (Wroclaw, Varsovia...). En cuanto a la Alemania del oeste, pues para un poco lejos de Dresden, pero si vives por esa zona verás que tienes multitud de ciudades de Alemania para visitar, así como otras ciudades (Ámsterdam, Bruselas, Brujas, París...). Como puedes ver, viajar será uno de los privilegios de los que dispondrás viniendo a Alemania, siempre a precios interesantes.

Mainz

Autora: Ester

Mainz es una ciudad relativamente pequeña, de unos 200.000 habitantes. Es la capital de Rheinland-Pfalz, y se encuentra junto al río Rin, estratégicamente situada a unos pocos kilómetros de Frankfurt, y en el centro de Alemania.

La manera más fácil de llegar a Mainz es por avión hasta Frankfurt (el aeropuerto Frankfurt Main está a media hora en tren de Mainz), ya que Mainz no posee aeropuerto. Hay muchas compañías baratas, pero probablemente te dejen en el otro aeropuerto (Frankfurt Han), y sus comunicaciones no son muy buenas con el tren.

La Universidad Johannes Gutenberg se encuentra a las afueras de la ciudad, y para llegar tienes que coger los autobuses que hay en la plaza de la estación central. El campus es grande y tiene:

  • Librería
  • Biblioteca central y bibliotecas en cada facultad
  • Centro deportivo (a un precio muy módico o gratis)
  • Mensa (cafetería-comedor con menús muy baratos)
  • Salas de internet
  • Akademisches Auslandsamt (centro para estudiantes extranjeros)
  • Studentenwerk (oficina a la que hay que ir a solicitar becas o alojamiento)
  • Oficina de empleo

La vida en Mainz es algo más cara que en España. La verdura y la fruta son caras. Es recomendable buscar un trabajo. Cuando te matricules en la universidad te darán un ticket Semestertiket para poder utilizar los transportes urbanos de la ciudad gratis. Bueno, ya lo pagas con las tasas de la universidad. Es válido para un semestre.

Hay bastantes sitios para salir de fiesta: unas cuantas discotecas y, sobre todo, el campus universitario, donde casi todos los jueves los estudiantes Erasmus organizan las fiestas. Hay gente que se va de fiesta a Frankfurt, puesto que los enlaces con el tren son muy buenos, ¡incluso los hay que se van a Colonia o a Berlín!

En Mainz no faltan excusas para montar cada dos por tres una fiesta en la calle, la fiesta más importantes son: Navidad, Carnaval y la noche de San Juan, puesto que San Juan es el patrón de la ciudad por el inventor de la imprenta, originario de Mainz (Johannes Gutenberg).

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