Consejos para afrontar los exámenes

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Consejos para afrontar los exámenes.

La época de exámenes es la más temida por los estudiantes. Es hora de demostrar los conocimientos que se han adquirido en clase y de pasar a un nivel superior que nos permita avanzar en los estudios. Si bien es un proceso natural y lógico, muchas veces puede quitar el sueño a los estudiantes y complicarles un poco el pasaje por la universidad.

¿Estás en época de exámenes? Ten calma, en esta sección te ayudaremos para que sepas exactamente lo que debes hacer antes, durante y después de un examen.  

ANTES DEL EXAMEN

La preparación de un examen es quizá la parte más compleja de todas, porque varía de acuerdo a cada estudiante y no existe un único método que garantice el éxito. Para una correcta preparación es importante tener en cuenta muchos aspectos distintos: el plan de estudios, el plazo que posees, las condiciones del examen, etc.

Para que nada se te pase, repasamos lo que necesitas hacer antes de dar un examen:

  • Conocer la normativa: Por lo general cada universidad posee entre sus reglamentos una normativa de exámenes que contempla las condiciones, los derechos y obligaciones de los alumnos ante este proceso. La misma es realizada por la Junta de Gobierno de cada universidad, por lo que para estar completamente seguro de las condiciones del mismo te recomendamos consultar en el sitio de tu universidad cuáles son exactamente las condiciones que rigen los exámenes en el centro.
  • Conseguir el material: Es aconsejable que esta etapa la dediques a completar tus apuntes con documentos y materiales de apoyo. Puedes revisar aquellos temas en los que no te sientas del todo seguro y complementarlos con información de libros, sitios de internet o consultas particulares con compañeros y docentes.
  • Elaborar un plan de estudios: Es simple, para estudiar necesitas un plan. Antes de que llegue el día de la prueba debes calcular exactamente el tiempo que tienes para estudiar, el que realmente dedicarás al estudio, la cantidad de temas que debes repasar, y finalmente darle a cada contenido un día específico para estudiarlo. Es importante que elabores un plan que puedas cumplir, y que realmente lo hagas, por lo que no solo debes dividir los temas sino también pensar en un lugar de estudio adecuado y en renunciar por algunos días a actividades sociales extra que puedan quitarte tiempo de estudio.
  • Buscar una técnica de estudios: Prelectura, lectura comprensiva, subrayado, esquema, notar al margen, resumir, memorizar… Existen tantas técnicas como estudiantes en el mundo. Lo importante es que encuentres una que se adapte a ti, que te permita aprender lo que necesitas, o que combines distintas técnicas hasta lograr el resultado deseado. El método Robinson es uno de los más extendidos en los estudiantes del mundo, este consiste en 5 pasos: explorar el texto, hacerse preguntas sobre lo que se lee, leer lo que marcamos o consideramos como más importante, recitar en vos alta el texto y finalmente repasar todo para dar un cierre a la lectura.

 

DURANTE EL EXAMEN

Cuando el día finalmente llega no hay tiempo de volver atrás y corregir lo que no se hizo del todo bien. Es hora de armarse de valor y confiar en los conocimientos adquiridos, la eficacia del tiempo de estudios y la preparación realizada. Para ello es importante dominar los nervios y enfrentar esta etapa con confianza.

Es importante saber a qué tipo de examen debemos enfrentarnos para prepararnos mejor y saber qué se espera de nosotros en la prueba. Existen distintos tipos, pero repasamos los 4 más comunes para que sepas qué hacer en cada situación:

  • Exámenes orales: Mientras unos los odian, otros los adoran porque permiten salir de esa presión más rápido que los escritos. Si bien cada persona puede encontrar una forma distinta de hacerlo, lo importante es relajarse y hablar con tranquilidad, concentrarse en transmitir lo que se sabe y no preocuparse por la mirada atenta del profesor. Quizá lo más difícil sea lidiar con la ansiedad o la timidez, que se potencian al tener poco tiempo para considerar las respuestas, pero organizándose y estudiando con tiempo esto se puede resolver. Al estudiar para un examen oral se recomienda repasar la información en voz alta.
  • Exámenes de preguntas cortas: En esto lo importante es ser concisos y decir lo justo y necesario. Puede parecer difícil la idea de eliminar los conocimientos accesorios y centrarse únicamente en los principales, pero a fin de cuentas resultará más fácil a la hora de estudiar pues con buenos resúmenes se puede lograr una preparación óptima para este tipo de exámenes.
  • Tema a desarrollar: En este caso es importante controlar el tiempo que se dedica a cada tema, porque cuando se solicita el desarrollo de más de una temática el estudiante puede centrarse demasiado en una y olvidar el resto. Además, es fundamental dar al tema un enfoque adecuado y ocuparse de los aspectos principales del mismo.
  • Tipo test: Para algunos estudiantes resultará más sencillo tener todas las opciones a la vista y considerar que alguna de ellas es la correcta, mientras para otros puede generar mayores momentos de confusión. Es necesario poder trabajar rápidamente y leer en profundidad cada consigna, para evitar las trampas y pequeños cambios que los profesores pueden colocar entre las diferentes opciones para despistar a los alumnos.

Sea cual sea el tipo de examen al que debas enfrentarte, es importante que te prepares con tiempo y que tomes en cuenta todas las variables que conoces para que ese día no te encuentre mal parado. No vayas mucho tiempo antes al salón, y tampoco con poco tiempo antes del examen, asegúrate de tener todo lo que necesitas, usa el tiempo sabiamente, intenta calmar tus nervios, lee cada cosa que escribes y, sobre todas las cosas, recuerda por qué estás ahí. Sabemos que puede ser difícil, pero un examen es un paso más en el camino por alcanzar un objetivo mayor, un paso que deberás dar si quieres llegar a tu meta.

 

DESPUÉS DEL EXAMEN

Una vez ha pasado el peor momento es hora de relajarte. Ahora toca disfrutar, desconectar y volver a la rutina diaria poco a poco, pero sin descuidar el estudio, pues si el curso aún no ha terminado no puedes dejar de lado tus obligaciones o luego te resultará complicado retomar el hilo.

Si las cosas no han salido muy bien y te hayas llevado una desilusión que consideras que es injusta no olvides que puedes reclamar. El consejo permanente de defensores universitarios establece que son 20 las claves por las que se podrá revisar un examen. Entre estas se destacan, por ejemplo, las fechas de dos o más exámenes que coinciden, los cambios de fechas marcados por el centro, los aspectos que se toman en cuenta para la nota final del examen, las ausencias justificadas a una prueba, los casos de parentesco entre profesores y estudiantes, la duración del examen, etc. Si crees que tienes alguno de estos motivos para reclamar, puedes averiguar para cuándo está programado el proceso de reclamación del examen y comentar al profesor tu frustración por una nota que crees que no mereces.

Más allá del resultado, acabas de pasar por un momento que algunos especialistas consideran como traumático, así que deberías pensar en retomar tu rutina y vida social haciendo a un lado los sentimientos que te recuerdan al examen.

¿Recuerdas todos esos planes que te tocó hacer a un lado cuando estudiabas? ¡Es hora de retomarlos!

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